He vuelto con renovadas energías de tomarme esto del blogeo muy en serio, la razón muy simple, cada vez dispongo de menos tiempo, lo cuále me lleva irremediablemente a tener más cosas que decir. En tal sentido de eficiencia y debido a que no tengo internet de banda ancha en casa, he decidido aplicar un cierto truco, copiar aqui y respetando todos los derechos de autor opiniones de otros, que reflejan de manera muy exacta mi pensar.
Quise emepezar este nuevo capítulo con el monotema venezolano, caraqueño de clase media: la emigración, el escape o lo que a mi me huele más a una estampida, que con todo el respeto del mundo me luce a estar alturas una respuesta de pánico. Es por eso que quise tomar las palabras del insigne profesor universitario Antonio Cova Maduro, junto con la de otros que publicaré a lo largo de la semana. Al final por supuesto mis reflexiones acerca del tema. Espero que lo disfruten, Carmen
Antonio Cova Maduro // Polvo eres...
|
|
Quizás sea esta generación la que de cenizas, construya tierra y tiempo con vida y sentido
Y en polvo te convertirás, son las imponentes palabras que los cristianos recuerdan un día como hoy. Pocas cosas hay de las que nadie puede escapar como lo que este dicho nos recuerda: somos la única especie viva cuyos miembros -cada uno de ellos- saben que van a morir. No podemos garantizar el sitio, el día o la hora, pero sabemos que en algún lugar nuestros días están contados y el sitio decidido.
Cuando, de paso, toqué esta certidumbre en una reciente conferencia, el clamor de todos exigió que rápido pasara a otro asunto. No queremos, en efecto, que se nos recuerde en modo alguno ese percance final, quizás el último aprendizaje que hagamos.
Y quizás menos que nunca en los tiempos que vivimos. Pocas veces nuestra especie había hecho un esfuerzo tan denodado y constante por pasar de largo esta certidumbre: desde la idea de la eterna juventud, cuyo único propósito parecería ser la juerga perpetua, hasta la machacona y a veces abominable literatura "positivista" que nos enseña debemos agotarnos en vivir gratamente, sin preocupaciones ni angustias. Como si eso fuera posible o mejor, como si nuestro mejor empeño fuere librar una batalla que, a la final, perderemos. Vivimos, pues, en tiempos hedonistas.
Para los miembros de la especie a quienes ha tocado vivir, o mejor, padecer en este país en estos tiempos, el asunto parece haber adquirido una urgente urgencia, si me permiten el "redoble". Por donde usted vaya oye un monotema: "me voy porque aquí no hay futuro" o "yo no puedo seguir esperando que esto acabe, si es que finalmente lo hace", como insistiendo en que todos hemos sido llamados a la felicidad y que un día que pase sin estar en su segura ruta, es un día perdido sin remedio.
Más grave todavía: que en algún lugar del planeta, o mejor, del Atlántico Norte, está esa ruta, sólo esperándome ansiosa. Que hay, pues, un Edén - el mismo que los europeos del siglo XVI buscaron por estas tierras- y que ahora, precisamente por estos días, nosotros hemos descubierto que estaba allá, justo donde ellos vivían y no lograban percibirlo.
Los que se han ido ya han aprendido algo: que nada les estaba esperando y por lo tanto, que afanosamente debían seguir buscándolo, como al Santo Grial de los medievales. Que quienes habitan en aquellos Edenes voltean hacia otros lados, a ver si lo avizoran, o algo mucho peor: que con cada hallazgo sólo se incrementa la sed, que nunca luce habrá satisfacción, que cuando parezcan estar felizmente instalados, descubrirán que la venganza del planeta por el daño que le han infringido en su búsqueda es terrible y constante.
Nos es tan difícil descubrir el significado profundo de haber nacido en estas tierras y en estos tiempos que desperdiciamos tiempo y energías demandándonos el por qué, sin darnos cuenta de que lo verdaderamente importante es el para qué. Si la vida es un mero retorno a la condición primigenia: la tierra que a la tierra vuelve, entonces ese para qué carecería de objeto; pero como nos negamos a que sea un "salir y retornar" puro y simple, entonces toda vida trasciende y buscar sólo el placer de "pasarla bien" terminaría siendo una inútil pérdida de tiempo.
Y lo sería porque ¿qué diablos es pasarla bien? ¿Es sacar los niños a recorrer un mall? ¿Es arrellanarse en un sofá para ver un partido de fútbol que súbitamente concluye en una reyerta generalizada? ¿Es cortar el césped en un afeitadito prado de una urbanización de ensueño en Florida, mientras damos la espalda a la droga que amenaza a nuestros hijos o a la conscripción que se llevaría a nuestros jóvenes a pelear en una guerra inútil? ¿Es eso, realmente?
Vamos dejando sola a Venezuela tras sueños que nadie tiene garantizado no pudieren terminar abruptamente en pesadillas. Creemos escapar a empleos sin futuro para ir a lo mismo en tierras extrañas, que, de paso, no son las nuestras y siempre nos lo harán saber; huimos de problemas que conocemos para caer en otros que desconocemos y nos hablan en lenguas que no son nuestras.
Pero lo más triste es que nos negamos a ver la riqueza de la experiencia que hoy vivimos. Y esto de "riqueza" no es un sarcasmo, sino la propuesta de que nada de lo que ahora atravesamos carece de razones, y que, si nos esforzamos un poquito, quizás podríamos dar con su sentido profundo y su clara lección (su "para qué") para nuestras vidas.
Quizás sea esta generación una que de las cenizas construya no un Edén, pero sí una tierra y un tiempo con vida y con sentido. ¿Quieren intentarlo?
Antonio Cova Maduro,es un señor de palabra entendible..como es posible que teniendo gente así en Venezuela,se vengan ustedes para estos lares a buscar nueva vida si sus raices son tan profundas,su historia grande,sus gentes amables,y sus problemas de droga,empleo,vivienda y politica..sean los mismos que tenemos aquí,con la pequeña diferencia del acento,que aunque hablemos el mismo idioma,los acentos,no la piel,nos diferencia.
Carmen,amiga,me he leido al tiron este tu post,y lo he vuelto a leer,quedandome impresionada,por tanta verdad, para un mundo mejor,el que soñais,el que soñamos,pero existe aquí ese mundo mejor?y allí existe?creo que no,aquí tenemos vuestros problemas,los señalados arriba,pero nos quedamos e intentamos,según nuestras posibilidades,seguir hacia adelante,dar con el futuro que queremos a veces es imposible,pero se malvive(según se mire)para no tirar por la calle de enmedio y alejarte de tus raizes,por encontrar un Eldorado,que ya buscamos y dejamos pasar.Podria decirte que yo seria cobarde al emprender un camino asi,prefiero estar rodeada de mi gente y no tener dinero para tonteríaS(como este blog y conexión a internet)Y se que existen muchos españoles que han ido lejos tambien(ahora,hace unos 3,5,8 años)para encontrar un mejor trabajo y lo han encontrado en vuestras tierras...estamos locos?como es posible que unos vengan y otros vayan?perseguimos sueños a veces que al despertar nos damos de bruces con la realidad..y la realidad es que hemos de afrontar la vida y sus caminos a veces nos hacen dar vueltas en circulo.
No se si he sabido expresar lo que sentí al leer anoche tu post,y recordarlo todo el día,hasta que he puesto este comentario,pero me salió al tirón y no he borrado nada.
Si no consideras apropiado este comentario,borralo.
Un abrazo,amiga.
Gracias Tara: quiero dejar en claro que respeto el legitimo deseo de cualquiera que este en cualquier parte de irse a cualquier otro lugar, y que además de respetarlo siento la más profunda admiración, porque no es nada fácil.
Dicho esto, comparto por decir lo menos tu opinión y tu perspectiva si es que es posible ver la misma película desde dos lugares "diferentes", sin embargo, creo que no tengo la claridad para entender que es lo que estamos persiguiendo, cuál felicidad? cuál sueño? donde está?
Finalmente, la felicidad esta donde cada quien quiera verla, para quienes tengan la oportunidad de verla, en sus narices o a 10 mil kilometros de distancia. Como corolario en el Canal 5 de España y HBO de lationamérica pasan ahora una serie que se llama Vientos de Agua que ha inspirado en mi todas estas reflexiones. Gracias por venir, seguiremos en contacto.
La verdad es la primera vez que escucho a Antonio Cova, mejor dicho leo.... y aunque entiendo su punto de vista, no lo comparto al menos no del todo.
Es cierto que muchos venezolanos salimos como en estampida, pero ninguno ha salido a buscar el dorado. Muchos de nosotros ya sabiamos por la experiencia de nuestros padres que es ser extranjero. Otros hemos venido sin saber que nos ibamon a encontrar, otros nos hemos devuelto porque no nos hemos adaptados, otros hemos decidido intertarlo... porque sabemos que Venezuela siempre estará y que siempre podremos volver.
Quizás España, no sea el paraiso, tampoco lo es USA, Ni Canadá, ni Italia... y seguramente tampoco lo es Venezuela. Cada país tiene sus problemas, cada lugar tiene sus costumbres, si dejas tu país te tendrás que adaptar, a una nueva cultura, nuevas formas de pensar, etc. Creo que podemos sentir esta tierra como nuestra, de la misma forma que nuestros padres sintieron a Venezuela como de ellos.
Nadie, al menos nadie en su sano juicio, pensó que irse de Venezuela sería un paraiso, pero muchos tuvimos y tenemos la necesidad de huir de algo que consideramos un caos, necesitabamos alejarnos y quizás probar suerte, a unos nos fue mejor que a otros, pero para unos y para otros el salir y probar suerte fuera será siempre una experiencia... y de eso hemos aprendido..
Y para terminar, después de casi 4 años fuera de mi país, he descubierto que mis raíces no estan en Venezuela, y aclaro no estan en Venezuela como entidad política territorial, mis raíces estan en la casa de mis padres, de mis hermanos, de mis sobrinos, de mis amigos y en cada una de las personas que a lo largo de mi vida estuvieron ahí, ayudando a construir mi caracter, a descubrirme como persona. Puedo extrañar por un momento el calor de esa tierra, puedo extrañar por un momento sus hermosas playas, puedo extrañar por momentos sus paisajes, pero lo que si hecho en falta de corazón es a mi gente... el resto es superfluo y lo puedo conseguir en cualquier otra parte del planeta.
Como contestas a Tara, la felicidad esta donde nosotros la queramos buscar, incluso la podemos tener en dos sitios...
Un abrazo Camuchita...
Susy: igual que con Tara, no podría estar más de acuerdo con lo que tu dices, al final lo que uno es, no está en la Plaza Candelaria, ni el la Avenida Bolívar,, ni en las playas, bosques, etc, y todo lo que hemos cnvenido que es Venezuela en su conjunto. Lo que uno es, al menos eso cre yo como tu, es el hijo, el hermano, el amigo de alguien. No obstante, creo que eso es parte de ser venezolano y haber crecido en este contexto cultural al que como hispanos le damos una suprema importancia a la famila, no estoy tan segura de que eso sea así en todas partes ni para todas las culturas.
No obstante, quiero resaltar aqui lo que me llevo a suscribir estas palabras del Profesor Cova, el monotema, que nos agobia, en la peluquería, en la oficina, en todas partes, lo que yo llamaría citandote "el caos", y es que aqui no se puede vivir y en otro lugares si. En mi opinión muy particular, estoy harta de escuchar ese argumento, superficial e infantil de que con solo cambiar de escenario la película será mejor, y se que no es tu caso, pero para muchos aqui en este momento, si existe un Dorado y está en el Atlántico Norte, lejos de Chavez, de la probreza y de la incertidumbre.
Lo más importante para mi, es, si estas aquí pues decide como dice el profesor si estás dispuesto a intentarlo, como tu bien dices, adaptarnos uno se adapta a todo, y se hace de la tierra en la que se esta, por consiguiente, para aquellos que como ustedes viven fuera, no se puede más que sentirse muy orgulloso de que esten superando los obstaculos que implican ser un extranjero y aprovechar todos los recursos para seguir siendo "compatriotas" donde quiera que estemos. Pero para quienes estamos aqui, este es un buen momento, para dejar de culpar a todos los demas y decidir, si este es el lugar geográfico donde estamos y vamos a seguir estando, que vamos a hacer para que se parezca a nuestro ideal y para que dejemos de culpar a otros por los cambios que no se dan y los beneficios que no tenemos. Para muchos la respuesta será fácil, pero para los que no, igual hay que buscarla. Como siempre, muchas gracias por todo