La boda de mi mejor amigo

Este post ha dado vueltas en mi cabeza, desde Agosto, pero creo que no había completado el valor para escribirlo.
Para aquellos que no sean lectores asiduos de esta novela, dos de mis amigos de La Coctelera y también amigos de la "vida misma" van a contraer matrimonio.
Todo comenzó por un post, relacionado como siempre con nuestra omnipresente Caracas (para los que vivimos aqui, los que son de aqui pero no viven, los que viven pero ya se van) y sus desdichas, en ese caso la caída del viaducto que la conectaba con su principal aeropuerto, dicho post terminó siendo el pueste entre el Clandestino y Calicanto, entre mi mejor amiga y su novio.
Después de una visita para aca y otra para allá, no se cuantas cosas más, resultó en otra historia de globalización: que nos queremos, que nos enamoramos, que nos casamos! y así es, mudanza de por medio, apartamento y arreglos, esas dos personas a las que leo pero con quienes afortunadamente también hablo, se casan. Hasta aqui todo muy lindo, muy anecdótico, sin embargo, coño hasta hoy me doy cuenta que se trata de mi mejor amiga!
Por supuesto, yo tengo varias y muy buenas mejores amigas, y esto del vestido, el arreglo, el regalo, la expectativa de la fiesta ya lo he hecho antes. No obstante, nunca con tanta nostalgia (aqui es donde me toca enfrentar el por qué) y es que la boda y más que la boda su partida (no importa cuantas veces me digan que vuelven en unos meses), representa para "mi" película algo muy significativo: el final de una época.
Y es que yo con todo esto del renacimiento y la nueva era y la evolución, creo que me negaba a aceptar (en el fondo de mi corazón) que el tiempo ha pasado y que nuestras vidas son otras, otras muy diferentes y mucho mejores pero otras y como es natural yo estaba tratando de no desprenderme. Pero ante la inminencia del hecho (mañana) y después de leer todos los blogs relacionados con la boda, leer de la matica que se seca, de los euros y las libras, de Canaima, me doy cuenta que este cuento se acabó y que cuando ellos acepten una página de mi vida también habrá pasado.
Una sensación muy rara se apordera de mi, como alegría pero de esas que dan ganas de llorar y orgullo del que me deja sin palabras, así que un día antes de la boda de mi mejor amiga me siento como Julia Roberts en la pélicula "la boda de mi mejor amigo" pensando que tengo 20 pero viendome de 30.


silvina dijo
Te cuento que me paso algo similar cuando se caso una amiga fue toda una convulsion , y pensé que ya no compartiríamos tantas cosas como antes, la ayude en todo lo que pude para lograr su felicidad , juntas hicimos todo no me aparte ni un segundo en sus planes y la verdad todo fue un nubarrón porque a un año que se caso y es muy feliz seguimos de la misma manera tan amiguetas como siempre. Espero que lo de ustedes tambien crezca en esta circunstancia . Un beso
25 Enero 2007 | 12:36 AM