Abraham & SONARTE y las Orquestas Infantiles
En un renovado esfuerzo por renacer que se me había diluido con la caída del Viaducto, decidí buscar entre mi Yo interior y descubrir un tema que me apasione, me haga feliz y más aun orgullosa de mi país y de su gente (que al final es lo que hace a los países).
Allí estaba él! gordito y sonriente, con sus palitos (baquetas para los no iniciados en el mundo musical) con su camisita blanca manga larga, su lazito azul en el cuello, su pantaloncito azul. Concentradisímo como se le ve poco, en plena acción, feliz, como el último de la fila que ha sido siempre, alto, fornido, fuerte y sobre todo feliz, seguramente uno de los niños más felices del mundo, junto con los otros ciento ochenta chamos (entre 10 y 16 años) que ese día (como muchos otros días) daban un concierto en la Sala José Felix Ribas del Complejo Cultural Teresa Carreño en Caracas.

Esa imagen reposa en mi mente y me llena de nostalgía, hace que se me salgan las lagrimas. Lo recuerdo gordito, juguetón, jugando Beisbol, nadando, saliendo mal en el colegio, pero siempre tocando! con lo que se le atravesara por delante, con las manos, las sillas, los pies. Siempre con una melodía en su cabeza.
Lo he visto años después en un Centro Comercial, en teatros y en un programa de TV, arrodillado, nervioso, repitiendo su rutina de niño: golpeando una lata contra el piso,una escoba y un pote plástico. Esta vez alto, altísimo, musculoso, adulto y con novia, pero sonriente. Haciendo lo que sabe hacer, tocando música con otros cuatro SONARTE y tratando de convertirse en una referencia músical en nuestro país(que también fueron gorditos y también tocaba en "la Orquesta").
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Su lugar de encuentro, a donde siempre vuelven es a la música, lo mismo Bach que Regeton, lo mismo Vivaldi que Stomp. Hábilidosos, disciplinados, miles de niños van cada tarde a "la orquesta", cada fin de semana "al concierto". Aprenden! viajan! van a la Viena del siglo 18, a la Italia del siglo 19 y algunos afortunados por la Europa del siglo 21.
Sus chaquetas del tricolor venezolano, y sus medallitas de violínes dorados, tocan Pajarillos para propios y extraños; le muestran al mundo, a los vecinos, Presidentes desde China hasta Perú lo mejor de Venezuela: energía inagotable, melodías conmovedoras, caritas sonrientes, trabajo duro y belleza en cada ocho minutos de canción, arrancan aplausos, premios y ovaciones.
Venezuela es más que nosotros,más que nuestros problemas, más que la cotidianidad, son los chamos del Sistema de Orquestas Nacionales Infantiles y Juveniles; Venezuela es más que Chavez, afortunadamente mi hermano es Venezuela!
caludio abbado.htm

Zarzu dijo
...hmmmm, ya voy entendiendo. Muy interesante, estaré atento a las actualizaciones. Tienes razón, cuando dices que un país es mucho más que sus recursos, infraestructuras y dirigentes.
Un abrazo
20 Enero 2006 | 08:55 PM