Educadores, Profesores y habladores de culerias
Comienzo del 2006, después de los abrazos y atracones respectivos, mi papa acostumbra hacer una ronda de encontrarse con los orígenes.
Esto no podría consistir en otra cosa que volver a su pueblo y visitar familiares y amigos, que lo remontan a su infancia en la que "corría en interiorsitos" (ropa interior infantil) por las calles de su Tapipa natal.
Este año lo acompañé de ida y de vuelta, en consecuencia yo también me urgue en mis orígenes, en los recuerdos apagados y las historias contadas una y otra vez.

Ví allí a algunos de los pequeños que representan la 4ta generación de la aristocracia tapipeña o lo que es lo mismo los hijos de mis primos Eduardo.
En una de las tertulias mi tía dijo unas palabras que quisiera citarles aqui: "mi papa no trabajaba y a nosotros nunca nos faltaba nada, teníamos ropa nueva, casa, comida, artículos escolares y niño jesús". Esta frase que para muchos parecerá sin sentido es para mi una muestra de la esencia de mi familia, de la herencia que me dejaron a mi y que les transmiten sus respectivas abuelas a Alejandro y Gabriela (en las fotos).
Unas personas de origen humilde que tuvieron la perseverancia, la determinación, pero también la oportunidad en una Venezuela diferente de salir de su pueblo de "cuatro calles" para hacer su vida en la gran ciudad (si es que asi podemos llamar a Caracas) y a su vez quisieron y lograron darle la oportunidad a sus hijos y sobrinos de hacerse una vida diferente.
La vida de Tapipa no era intrisecamente ni mala ni buena, pero si estaba cargada de los valores más tradicionales: cuida de tu familia, se leal, se honesto y se trabajador podrían resumir el mandato de mi abuela Carmela Cartagena.
Ese legado y la flexibilidad de darnos la oportunidad de hacer lo que quisieramos, ha dado como resultado que de 7 hermanos (los Eduardo Cartagena) salieramos de diferentes universidades 20 profesionales universitarios, licenciados casi todos en Facultades de Humanidades y Educación; docentes por profesión, maestros por vocación, orgullosos de su historia y de sus orígenes. Que compartimos el deseo de contarle a todo el mundo por escrito, cantado, tocado o bailado lo importante que es ser venezolano y lo bello de ser barloventeños, dispuestos a ofrecerles a sus hijos y a sus alumnos la esperana de un país mejor; habladores de paja, contadores de historias, escribidores de oficio.
Para comenzar el año, quisiera encontrar el país que soñaron mis abuelos, construir el país donde se criaron mis padres, vivir los valores que profesaron mis abuelos, ser leal, solidario y honesto. Recuperar nuestro gentilicio, nuestro orgullo, nuestra bondad, los valores que nos inculcaron de niños, en Tapipa, Bobure o Caracas. Espero que tantas palabras bonitas y discursos de buenas intenciones se conviertan al menos en 24 horas de solidaridad.
Feliz año 2006!

CARMUCHA dijo
Asuma con orgullo su color y clase social. Trabajadora es, no aspire ningún ducado, ni siquiera parecerse a leidi di, deje de creer en eso.
23 Agosto 2007 | 07:11 PM